Honduras
.Una mala salida y chau al torneo. Noel Valladares borró su gran noche en el minuto 82 y Olimpia ya no se pudo levantar, aunque murió con las botas puestas: 2-3 ante Real España y el adiós al bicampeonato.
La carta de garantía
El perfecto desmarque de la Sombra Voladora, Carlos Pavón, dejaba que el segundo tiempo iniciara como el primero, con Real España necesitando apenas un gol para clasificar a la final (eso sí, ahora solo tenía 45 minutos por delante) y suponía un duro golpe psicológico para este Olimpia que controlaba a placer la ansiedad sampedrana.
Como parte del plan del Cuate Juan de Dios Castillo, al minuto 23 aparecía un gol que permitía entrar a un completo estado de nirvana. Wilmer Velásquez sirve a Ramón Núñez, el Principito que entra al área y sale beneficiado por la “marca” de Nery Medina a su compañero Marlon Peña... el rebote le queda a Ramoncito que puso en el área pequeña su bien educado pie derecho en favor de su equipo.
Toque suave y colocado, totalmente enfadoso para el arquero Marcelo Macías.
El León pudo aumentar al 38, pero otra jugada de ensueño de la enjundiosa Rata Bruschi (esta vez dejando helado a Elder Valladares) no pudo culminar en gol (azo) solamente por la buena lanzada del uruguayo Macías.
Pero un minuto antes del final del primer tiempo, apareció el intratable Carlos Pavón, que recibió hermosa habilitación de Everaldo (el brasileño que se había ayudado con la mano para ganarle el duelo a Walter Hernández), evitó con astucia a Noel Valladares y definió con su marca registrada. El 1-1 significaba la redención...
El ida y vuelta y un espectáculo de final
Pero ahí estaba la Rata Bruschi, el eterno dolor de cabeza de los españolistas, el correlón que remolineaba por derecha e izquierda y que al 52 se aliaba con su pierna derecha (zurdo nato él) para matar a Marcelo Macías y poner nuevamente arriba al Rey de Copas.
Del cielo al infierno apenas hay un pasito.
Sí. Un pasito chiquito, tanto que al minuto 60 volvió a aparecer la Sombra Voladora para decir que la Máquina no estaba muerta. Mal despeje de Johny Palacios y, de botepronto, el eterno goleador del Catedrático dijo presente y ponía el empate... y ponía todo otra vez a un gol de la final.
El dramatismo que se apoderaba del legendario Morazán y el Cuate que mandaba a Johny Calderón en lugar de Ramoncito Núñez, opacado en gran parte del juego; Allan Lalín era la respuesta de Zanabria.
Un final para el infarto
Y mientras Olimpia jugaba con el corazón en la garganta, Marcelo Macías se agigantaba y le robaba la felicidad a la Rata Bruschi (al 64) y a Johny Calderón (al 74).
Antes, al 71, Yobany ávila volvía a cometer un exabrupto innecesario en contra de un españolista y recibía la merecida tarjeta roja.
En el ambiente seguía pesando el gol de último minuto de Allan Lalín en Tegucigalpa, mientras el doblete de Carlos Pavón permitía seguir soñando al Aurinegro.
¿Dijeron Lalín? Sí, Lalín enterró al Olimpia, se ayudó de otra pésima salida de Noel y dejó muerto, con la cara al Sol, al León...
PAGINA 1 de 5 Siguiente »
PAGINA 1 de 5 Siguiente »
