Honduras
.Su anatomía de 600 libras y su deseo de formar una familia ha despertado la ternura de los capitalinos.
Bruno tiene cinco años, dos de los cuales ha vivido en el Zoológico Metropolitano Rosy Walter, en el Picacho, a donde fue llevado después de ser rescatado de las garras de un traficante de animales en el Patuca.
Las necesidades
El joven tapir, que está listo para formar una familia, no se encuentra en su hábitat, sin embargo ya está acostumbrado a vivir en una jaula que desde hace meses le queda pequeña.
La pileta en la que nada a diario y hace sus necesidades apenas si da abasto para su enorme cuerpo y el espacio en que vive sus días y noches resulta ya insuficiente.
Pero, según su veterinaria, Diana Echeverría, Bruno parece un animal feliz. Eso sí, necesita compañía y ya. Luego de una ardua búsqueda de EL HERALDO, dos posibles candidatas se disputan su amor y la oportunidad de convertirse en sus compañeras.
Hillary, una chica de cinco años de edad y perfecta salud, espera por él en el parque San Ignacio de Omoa, Cortés y Princesa, la señorita del parque La Florida de Valle de Ángeles, ambas están listas para hacerlo feliz, faltan unos arreglos y que fluya la química.
Sin embargo, antes de eso, Bruno urge tener un espacio para desarrollar todo su potencial de macho tapir.
Su historia ha conmovido a muchos corazones amantes de la naturaleza.
Uno de ellos es don Mario Torres, un capitalino de buen corazón y preocupado por el medio ambiente, que se ofreció a aportar cemento o arena para iniciar los trabajos de ampliación de la jaula de Bruno.
Asimismo, Irma Santos, preocupada por la situación de Bruno escribió a www.elheraldo.hn para preguntar si había alguna cuenta de banco para aportar dinero a la causa del tapir.
Como ellos, varios capitalinos que pidieron omitir sus nombres, se empiezan a sumar a la causa de Bruno y que han prometido dar una sorpresa.
Los estudios
Mientras, el tapir sigue esperando que tanto las autoridades del zoológico Rosy Walter y las de los parques San Ignacio y La Florida, lleguen a un acuerdo para permitir la unión y lograr con ello la preservación de la especie.
Aunque el traslado de uno de los animales no es sencillo, los involucrados deben tomar una decisión.
En caso de mover a Bruno hacia Omoa o Valle de ángeles, este traslado será supervisado por las autoridades de la Fiscalía del Ambiente, la Dirección de Biodivesidad y la Procuraduría del Ambiente, que son los entes encargados de velar por la protección de la flora y fauna de Honduras
“Para mover a nuestro único ejemplar de esta especie del Zoológico Metropolitano Rosy Walter deben hacerse varios estudios e involucrar a varias instituciones que trabajamos en conjunto”, expresó hace unos días a EL HERALDO, Carlos García, gerente de la Dirección de Biodiversidad. Ahora lo que sigue es que las partes tomen una decisión.
