Honduras
.Los niños de la escuela Víctor F. Ardón de la colonia Nueva Suyapa viven sumidos aún en la época prehistórica.
Al igual que los primeros nativos, estos infantes se ven en la obligación de hacer sus necesidades fisiológicas al aire libre, debido al obsoleto sistema de letrinas que existe en su centro educativo.
El problema no es la letrina en sí, pues desde siempre ha sido el sistema sanitario en toda la colonia, sino el deplorable estado en el que se encuentran las únicas cuatro letrinas para más de mil estudiantes con que cuenta esta escuela.
“Los niños se sacrifican, y realmente prefieren irse detrás de las aulas a defecar, antes de exponer sus vidas en esos hoyos directos, pues ni siquiera son letrinas actuales”, repudió la maestra Carmen Quintanilla.
Y es que las fosas denominadas letrinas prácticamente se están yendo abajo, pues lo flojo del terreno hace que sus orificios absorban la tierra y se han formado de la nada hoyos por todas partes.
Además, el descuido de las autoridades superiores educativas, permiten que estas letrinas ni siquiera tengan puertas para guardar la privacidad de los niños.
La contaminación es extrema, al grado que los vecinos de los alrededores de la escuela se han quejado en reiteradas ocasiones, por los olores nauseabundos que emanan de las letrinas.
“La mayoría de padres de familia de la zona son de escasos recursos económicos y aunque se les pida una contribución para mejorar las letrinas no podrían hacerlo”, indicó Quintanilla.
“Les pedimos a las autoridades de la Secretaría de Educación que no se olviden que ellos también fueron niños que estuvieron en una escuela, tal vez no con esta insalubridad, pero que sean conscientes de que estos niños se merecen algo más digno”, dijo.
Problema general
A pesar que desde hace más de cinco años, se ejecutó en la Nueva Suyapa el proyecto de pavimentación de sus calles, que incluyó la colocación de las tuberías de aguas negras con todo y sus tragantes, hasta la fecha el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) ha podido conectar este vital servicio para aproximadamente 1,900 viviendas, que conforman la colonia.
Muchos vecinos se han unido para tratar por sus propios medios hacer funcionar los tragantes, pero el problema se agudiza aún más, pues el agua potable les llega una vez cada 15 días, lo que representa otro grave problema.
“No es posible que teniendo las tuberías y los tragantes, el SANAA no nos pueda habilitar este servicio... por Dios no es justo”, reprochó indignado Santos Medina, vecino del sector Universidad número uno.
