Honduras
.Nos vimos en los ojos de los niños, las mujeres y los ancianos. La chispa de la alegría que encendió nuestra llegada y la gratitud de nuestros hermanos, fue la gratificación para miles de hondureños que han traído sus ayudas para la Campaña contra el Hambre.
“Nunca nadie nos había traído comida”, dijo entre lágrimas, Suyapa Murillo Palma, una pequeña que junto a sus cinco hermanos debe esperar lo que su madre, Felícita Vásquez consigue con la venta de nances.
Ellos viven en el barrio San José de Oropolí, El Paraíso.Allí mismo se encuentra Sofía Suárez. “Se rieron de mí cuando me vieron en EL HERALDO, ellos no saben de mi hambre, no saben que ya no hay ni mangos”, dijo Sofía.
Pero gracias a las ayudas, Sofía y decenas de familias más tendrán qué comer.
Continúa la ruta
Cruzando el Río Grande está Alauca, un municipio vecino con el mismo paisaje: El hambre. El equipo se detuvo en Manzanillas, donde en medio de la alegría decenas de familias recibieron víveres.
En la casa de María Esther Rodríguez, el fogón estaba apagado, porque aunque había leña, no había nada para cocinar. De sus seis hijos, solo tres van a la escuela, para los demás no alcanza.
Ese día llenaron sus estómagos vacíos gracias a los frijoles, el arroz, el azúcar, la leche, la harina de maíz y el café que les llevó la Campaña contra el Hambre. Las ayudas llegaron además a algunos barrios de El Paraíso como El Rodeo y San Miguel, más de un centenar de compatriotas llenaron sus estómagos vacíos.
