Honduras
.El precandidato a la vicealcaldía de La Lima, Danilo Castro, de 48 años de edad, fue asesinado cuando llegaba a casa de su amigo y compañero en la política: René Arita, quien resultó herido.
Castro pertenecía al movimiento de Mario Facussé, del Partido Nacional.
El hecho criminal ocurrió a la una de la tarde, cuando ambos regresaban de la Fiscalía, según informó la policía.
Según testigos´, dos individuos habían estado caminando en la calle donde vive Arita durante esa mañana preguntando por él; como era habitual que lo buscaran precisamente por ser un político conocido, nadie sospechó de ellos.
Una vez que habían ubicado la vivienda se apostaron cerca, justo al frente.
Cuando llegaron Arita y Castro a bordo de un auto Saturn, los sicarios esperaron que la esposa de Arita abriera el portón del garaje.
En ese instante, uno de los malvivientes preguntó “quién es René Arita”, pero con la pistola desenfundada; Castro y Arita guardaron silencio, por lo que los matones empezaron a disparar.
Uno de ellos se concentró en la humanidad de Danilo Castro, un íntimo amigo del fallecido. Se supone que el sicario dedujo que Danilo era Arita porque este venía manejando el auto.
Horror
Los minutos que siguieron fueron de mucho dramatismo, cuenta un vecino que incluso una de las hijas de Arita se lanzó sobre el cuerpo de este para protegerlo, pero en ese momento, ante la aglomeración de la gente, los asesinos huyeron a pie.
Inmediatamente, los vecinos se movilizaron y ayudaron a la esposa del herido para que lo trasladara al hospital Medical Center de La Lima.
Luego recogieron el cuerpo sin vida de Danilo y también lo llevaron al hospital antes mencionado.
De acuerdo a la información preliminar, su cuerpo tenía al menos ocho balazos en distintas partes.
Reacciones
Uno de los primeros en llegar a la escena del crimen fue el dirigente liberal Evaristo Euceda, de la corriente de Roberto Micheletti, quien lamentó el trágico suceso y ponderó las virtudes de integridad y honestidad de Danilo Castro y del propio René Arita, como limeños de corazón.
Euceda expresó su temor de que un móvil político pudiera estar detrás de la tragedia e hizo un llamado a todos los hondureños a reflexionar sobre el hecho de que las elecciones y su proceso no deben ser causa de derramamiento de sangre entre compatriotas.
Humberto Castro, padre de la víctima, acusó en medio de llanto como autora intelectual del asesinato de su hijo a la actual alcaldesa de La Lima, Dilcia Fernández; “ella siempre odió a mi hijo, ella lo mandó a matar”, repetía el dolido anciano.
