Honduras
.Hace dos años se fue de Honduras en busca de una vida mejor.
Yohana Margot Varela Briceño, quien entonces tenía 19 años de edad, abrazó a su madre y besó a hijita de tres años, agarró una pequeña maleta y con los ojos inundados de lágrimas inició el tortuoso camino que la llevaría a realizar el anhelado “sueño americano”.
Esa fue la última vez que la vieron su madre y su hija, la pequeña Jenny Paola, quien día a día se asoma a la puerta de su casa esperando el regreso de su mamita.
“Eso es lo que más me destroza el corazón, cómo le voy a explicar a mi niña que su mamá esta muerta...”, relata entre lágrimas Lorena Cecilia Briceño, de 46 años.
En su rostro muestra la fortaleza que le ha dado la vida, pero también el dolor de haber perdido a su hija, y más aún al no poder ni ver su cadáver.
“Mi hija era una mujer emprendedora que buscaba una mejor vida para su familia; desde que Yohana me dijo que pensaba irse de Honduras yo le rogaba que no lo hiciera que, aunque pobremente, estábamos juntas en todas las dificultades, que íbamos a buscar la forma de seguir adelante; ella no hizo caso y prefirió irse ilegalmente a Estados Unidos”, relata la acongojada madre.
Sin embargo, esas súplicas no era consideradas por la joven, especialmente cuando veía pasar necesidades a los seres que más quería.
Se enamora de coyote
La señora contó que su hija en el transcurso de su viaje a EE UU conoció al supuesto coyote Luis Ángel Alvarado Mata, un hombre de origen mexicano con quien Yohana comenzó a vivir en unión libre.
La pareja tenía 11 meses de hacer vida marital y recientemente había procreado un bebé, del que actualmente se desconoce el paradero.
Según los relatos de su madre, su hija le comentaba que tenía muchos problemas con su marido, que incluso la golpeaba.
“Mi niña me decía que cuando su esposo llegaba de trabajar la golpeaba fuertemente solo porque ella le pedía que le dedicara tiempo”, narró.
Con voz quebrantada, doña Lorena dijo que la joven siempre se comunicaba vía teléfono con ella, pero que de un tiempo acá había perdido la comunicación.
Sin embargo, el pasado 19 de septiembre, el esposo de Yohana le notificó que la joven se encontraba interna en un hospital de Matamoros en México.
“El 20 de septiembre, la jefa de mi hija, quien solo se identificó como Nolly, me llamó y me dijo que mi hija había muerto y que nadie sabía las causas que le propiciaron la muerte”, aseveró la madre de la infortunada.
Yohana se dedicaba a cuidar a una niña con problemas de discapacidad en la ciudad de Matamoros, México.
Misterio
Al conocer la infausta noticia, la señora se quiso comunicar de inmediato con el esposo de su hija, sin embargo, este se negó a contestar.
Cuando logró comunicarse, doña Lorena le pidió que le enviara a Honduras el acta de defunción de su hija, pero Luis Ángel se negó y se sigue negando.
“Necesito saber en qué condiciones vive mi nieto, ya que si lo encuentro me lo quiero traer para mi país, quiero saber cómo, cuándo y dónde fue que mi hija murió; ella deja un recién nacido en México, donde no tengo ningún familiar para que me ayude a buscarlo”, explicó la señora.
Agregó que su deseo es recuperar a su nieto, para que pueda crecer con su hermanita en Honduras, pero sobre todo establecer las razones de la muerte de su hija y, si alguien le hizo daño, que se haga justicia.
En su intento por saber las causas de la muerte de su hija, doña Lorena se ha comunicado con las autoridades consulares de México en Honduras.
Sin embargo, aseguró que hasta el momento no ha recibido respuestas, “por eso decidí venir a buscar apoyo en diario EL Heraldo y pedir a las autoridades que me ayuden a investigar, por lo menos que consigan el acta de defunción que establezca las causas en que murió mi hija, y que me ayuden a localizar a mi nieto”, suplicó.
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