Honduras
.La tragedia los tomó por sorpresa y del sueño reparador pasaron a la pesadilla. En complicidad con la oscuridad de la noche, una inundación acabó con la vida de al menos cinco personas que residían en cuatro aldeas de esta comunidad, durante la madrugada de ayer. Otras dos personas están hospitalizadas y cinco permanecen desaparecidas.
La escena de la quebrada La Avispa, desbordada invadiendo las casas y las calles, así como de gente buscando a sus seres queridos en medio del lodo y el agua, era como para pensar que estaban viviendo una pesadilla.
Sin embargo, todo era real, pese a lo difícil que resultaba asimilarlo. Los vecinos afectados y sobrevivientes de esa inundación evidenciaban en sus rostros desencajados e impotentes una profunda tristeza.
El luto, el llanto y el dolor de los familiares de los fallecidos hicieron entrar en razón a los que, prácticamente, permanecían incrédulos.
Diluvio
La desgracia inició cuando la quebrada La Avispa desbordó su cause e inundó, según Copeco, al menos 21 hogares de cuatro comunidades del municipio de San Francisco de la Paz: La Avispa, Urraco, Ranchería y Las Flores.
Las muertes fueron confirmadas por autoridades de Copeco y de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF AA).
La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) anunció que declararía emergencia y zona de desastre esta localidad.
Las únicas víctimas identificadas son el niño Nery Colindres, de ocho años, Luz María Méndez, de 36 años, y Félix Colindres, de quien no se precisó si edad, confirmaron el comisionado de Copeco, Marcos Burgos, y el coronel Róger Maldonado, comandante de la 115 Brigada de las Fuerzas Armadas de Juticalpa, Olancho.
¿Qué fue lo que pasó?
Según las informaciones preliminares que maneja el comisionado de Copeco, las lluvias de la noche y madrugada del miércoles y jueves provocaron un deslave en un cerro cercano a la quebrada La Avispa.
Este deslave creó un dique en la parte superior de la quebrada, el que con la acumulación del agua cedió y estalló.
El agua, por la fuerza de gravedad, corrió con mucha potencia y alta velocidad saliéndose de su cause y arrasando con todo lo que encontrara por delante. La gente se despertó despavorida cuando el agua entró en sus viviendas como un ladrón. Sus gritos interrumpieron el silencio nocturno en el pueblo.
Después del susto vino el recuento. Hasta la tarde de ayer había 21 casas dañadas, cinco de ellas en Urraco, 16 en La Avispa, cuatro en Ranchería y ocho en Las Flores. El centro de salud de Urraco también cayó.
"El desastre contempla un área de tres a cuatro kilómetros quebrada abajo, donde se llevó varias casas y un centro de salud", reiteró el coronel Maldonado.
Copeco confirmó que las personas heridas y que se encuentran hospitalizadas son Ángel Gustavo Álvarez, de 40 años, y Sandra María Colindres, de 28, ambos están en condición estable.
"El estado de las personas hospitalizadas es de cuidado, pues tienen golpes que son considerables, contusos y hasta quebraduras", apuntó Burgos, titular de Copeco. A medida pasaba el tiempo, la comunidad retomó fuerzas. Se preparó la velatoria de los fallecidos y se comenzó a trabajar en la habilitación de los tramos carreteros.
Incomunicados
Uno de los problemas que enfrentan los cuerpos de rescate es el difícil acceso al lugar.
Las inundaciones dañaron alrededor de 300 metros de la carretera que comunica esa región con el resto comunidades vecinas, aseguró el comandante de la 115 Brigada.
El coronel solicitó el apoyo de la Secretaría de Obras Públicas Transporte y Vivienda (Soptravi) para que facilite equipo pesado para la habilitación de ese tramo.
El comandante del Cuerpo de Bomberos, Carlos Cordero, coincidió en que uno de los problemas que han tenido es la capacidad para movilizarse a la altura de la aldea El Tule, en vista que la inundación afectó el ingreso a la aldea La Avispa.
Media población albergada
De acuerdo con los datos que maneja Copeco, en estas cuatro aldeas afectadas residen alrededor de 600 personas, de las que unas 300 habían sido evacuadas y hasta ayer permanecían en albergues.
"Según el servicio meteorológico, las condiciones climáticas seguirían afectando esa zona, por lo que se evacuó a estas personas", dijo Burgos.
Las autoridades permitirán el retorno de estas personas a sus hogares hasta que mejore el clima.
El titular de Copeco explicó que la tragedia fue provocada por una lluvia intensa propia de nubes llamadas cumulonimbus, que se forman en esta época de forma muy activa por la entrada de vientos alisios del Atlántico.
Estas lluvias pueden dejar entre 80 y cien milímetros de agua.
Dimas Alonso, jefe nacional de Operaciones, dijo que para la tarde de hoy estará listo el informe oficial en el que se detallará la cantidad de personas fallecidas, así como el recuento de daños materiales.