Honduras
.El apoyo que grupos populares le dieron a la adhesión de Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) no fue de corazón; fue de estómago.
Hicieron realidad el adagio popular de que “por la plata baila el mono”, porque el apoyo y los “¡viva la Alba!” fueron pagados con el endeble erario que sale de los gastados bolsillos hondureños.
La movilización de personas a la Plaza La Libertad, en el estacionamiento frente a Casa Presidencial, en donde se firmó el acuerdo, tuvo un costo elevado para el pueblo hondureño: 5 millones de lempiras.
La manifestación parece estar manchada por la corrupción sindical, pues algunos de los dirigentes de gremios de trabajadores no dan cuenta del dinero que se les dio o niegan haberlo recibido, según constató EL HERALDO.
Ese monto fue el que pagó el ministerio de la Presidencia, de manos de su ministro Enrique Flores Lanza a representantes de entidades populares, estudiantiles, sindicatos, empresas de transporte y publicidad, entre otros, para calorizar el montaje del acto.
EL HERALDO tuvo acceso a un resumen de gastos que hizo el ministerio de la Presidencia para ese fin, datos estos que no han querido revelar.
Los cinco millones de lempiras se repartieron entre 38 personas particulares, dirigentes de gremios y dueños de empresas de transporte. Se supone que los fondos se entregaron a todos los que llegaron a la firma del contrato.
Alba igual a piñata
La firma del contrato se hizo el pasado 25 de agosto entre el presidente Manuel Zelaya y su par de Venezuela, Hugo Chávez, quien patrocina el proyecto.
La filosofía de la Alba es que el dinero público sea gozado por los pobres, que haya equidad en la distribución, pero ese concepto no tuvo cabida en la rúbrica de la Alba. Llama la atención que hasta el Partido Unificación Democrática (UD), por medio de José Hermes Lazo Ortiz, recibió 279 mil lempiras del ministro de la Presidencia.
Este partido político, de tendencia izquierdista, es conocido por reclamar para que el Estado no despilfarre dinero que puede ser usado para los pobres.
Los sindicatos también recogieron con “la cuchara grande” el dinero que se repartió.
Al presidente de la seccional de Francisco Morazán del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Sitratelh) Martín Sánchez, le dieron 170 mil lempiras.
Otro fondo de 174 mil lempiras se le dio al presidente del Sindicato de Trabajadores del servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sitrasanaa), Francisco Menjívar.
Para José Hilario Espinoza, de la Federación Central de Sindicatos Libres de Honduras (Fecesitlih) y ahora presidente de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), se desembolsaron 190 mil lempiras. El analista político, Enrique Ortez Colindres, había advertido que a cada persona que fuera a apoyar la firma del convenio se le darían 500 lempiras.
Pero según indagó EL HERALDO, muchas personas se fueron del acto con los bolsillos vacíos y la garganta irritada de gritar en vano.
A muchos se les prometió que se les darían ayuda o becas para pagar los estudios de sus hijos, pero igual les incumplieron.
Días después de la concentración, varios de los que les quedaron debiendo llegaron a Casa Presidencial con la esperanza que se les honrara el pago de los 500 lempiras, sin embargo, se les dijo que se fueran al Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal para que les dieran el dinero.
Transporte de “lujo”
Solo en alquiler de buses, la Casa de Gobierno pagó 1.3 millones de lempiras.
La empresa de transporte Ángel recibió 500 mil lempiras; la empresa de transporte Murillo Peña, 300 mil; la empresa de transporte Valle de Vida Nueva otros 300 mil y la empresa de transporte Brisas del Valle 250 mil lempiras.
Ante estas erogaciones tan altas, asalta la duda si se inflaron costos para el arrendamiento de las unidades. Nadie da respuesta de esta situación.
Para el caso, si a la empresa Ángel se le dio medio millón de lempiras tendría que haber alquilado unos 30 buses, a razón de cobrar, en promedio, 180 lempiras por cada una de las 45 personas que movilizó en cada automotor.
No obstante, es de hacer notar que en el país son pocas las compañías de buses que tienen más de 20 unidades.
La Alba fue aprobada el jueves pasado por el Congreso Nacional, bajo algunas regulaciones. Esta iniciativa debe proveer ayuda financiera para apoyar el sector productivo.
Se esfumó el dinero
El informe de Casa Presidencial detalla cuánto se le dio a cada dirigente sindical.
Pero varios de los representantes de las entidades gremiales niegan ahora que han recibido cantidad alguna. EL HERALDO consultó personalmente a algunos de estos líderes si la movilización fue pagada y, en la mayorías de los casos, la respuesta fue la misma: “ no recibí nada”.
Según documentos de Casa Presidencial en manos de EL HERALDO, a Wendy Cruz, jefa de apoyo técnico de Vía Campesina se le entregaron 152 mil lempiras a fin de que llevara a varias agremiadas al evento.
Pero a la hora de rendir cuentas, esconde la mano. Las 500 personas que asegura que llevó al acto “fueron con recursos propios, la gente tenía voluntad de ir, la gente contrató los buses y pagó su alimentación”.
“Fuimos porque creemos en el proyecto, porque lo sentimos que es un proyecto del pueblo y que viene a ayudar a las clases más desprotegidas del país”, expresó.
Otros dirigentes presentaron algo de amnesia porque no se acordaban cómo habían invertido los fondos que el gobierno les dio. José Hermes Lazo, miembro de Unificación Democrática en la zona norte, a quien se le extendió un cheque por 279 mil lempiras para que llevara gente a la firma de la Alba, parece no tener memoria para decir la forma en que manejó los recursos.
Aceptó que recibió el dinero, pero cuando se le preguntó de qué forma lo gastó dijo que esos datos los manejaban todos los que coordinaron la movilización y que él no tenía en la mente esa información.
“Eso se gastó en toda la movilización, los datos los tiene cada quien que estuvo movilizando las personas”, aseguró.
De la zona norte, principalmente de El Progreso, Yoro, Hermes Lazo ayudó a transportar unas 3 mil personas para la capital, explicó.
Del mismo cuero...
Entre tres empleados del Programa de Vivienda Ciudadana y Crédito Solidario (Proviccsol), que coordina el ministerio de la Presidencia, se repartieron 585 mil lempiras. Uno de ellos es Concepción Acosta, a quien se le asignaron 256 mil lempiras.
Se mostró sorprendido y algo molesto cuando EL HERALDO llegó hasta su escritorio a preguntarle sobre el destino que le dio al cuarto de millón de lempiras que el Ejecutivo le dio.
“Mejor hablen con el director (de Proviccsol)”, fue la respuesta que dio el servidor público.
Así las cosas, la Alba, deja un sabor a despilfarro y corrupción. ¿Quién se quedó con el dinero? ¿Por qué niegan que recibieron fondos? ¿Alguien se quedó con alguna diferencia?
¿Quién dice la verdad? son preguntas que quedan en el aire, aunque la Fiscalía y el Tribunal Superior de Cuentas pueden buscar las respuestas.
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