Honduras
.Las despedidas son tristes. La del periodista José Francisco Morales no fue la excepción.
El sábado pasado falleció a sus 66 años y ayer sus familiares, amistades y colegas le dieron el último adiós, con el consuelo de que el Creador del Universo lo tenga en su gloria.
Los restos mortales del director fundador de EL HERALDO descansan desde ayer en Jardines de Paz Suyapa, hasta donde llegaron familiares, amigos, políticos, intelectuales y colegas que conocieron a este gran baluarte del periodismo nacional. Su paso por el periodismo será recordado.
Fueron más de 40 años de labor informativa y ejecutiva dentro de los medios de comunicación, tanto radiales, televisivos y escritos. De esos más de 20 fueron en EL HERALDO.
A nivel internacional también dejó un nombre cuando fue embajador del pueblo y gobierno de Honduras ante el gobierno y pueblo de España, desde 1998 hasta 2002. Destacó por su lucha a favor de los hondureños afectados por el Mitch.
Las exequias
Don “Paco”, como le llamaban quienes lo conocieron, nació en Trujillo, Colón el 17 de septiembre de 1942.
La mañana de ayer se tornó gris. En algunos momentos el sol apareció para acalorar el día. La lluvia se hizo presente en instantes de la tarde, antes y durante las exequias de don “Paco”.
El padre Ovidio Rodríguez ofició la misa en la que se pidió por el alma de don “Paco”.El padre Ovidio contó que Clelia, esposa de don “Paco”, le confió que él nunca se quejó ni murmuró del destino que Dios le había escogido.
Su familia recordó anécdotas. Su hijo José Francisco relató la vez que su padre lo reprendió llamándolo extrañamente por su nombre “José Francisco”, cuando él siempre le decía “Tierno”, “Paquito” o “Pancho”.
“Él me preguntó si yo le había tomado una botella de las que él tenía, yo tenía 17 años y le respondí que no, y él me dijo entonces que tomará una botella, porque todos sus amigos hablaban de lo que les hacían sus hijos y él no tenía nada que contar”, ahondó.
Quienes le conocieron, compañeros de trabajo y amigos, hablaron de lo que hizo y de su amor al periodismo, de su sentido de solidaridad y amistad.
“Deja un legado de honestidad y moralidad”, apuntó Elán Reyes, presidente del Colegio de Periodistas de Honduras.
Su último momento en esta tierra fue dedicado a Dios.
Su familia lo recordó como un hombre lleno de amor. Lo recordaron al lado de sus nietos. Sus tres hijos, José Francisco, Clelia y Manuel Antonio, se despidieron de él con estas palabras: “Gracias pa’... qué Dios te guarde”.
