Honduras
.Para María del Carmen Ramos pasar por un laboratorio cada fin de año, para hacerse exámenes físicos generales, es un proceso que forma parte de su vida.
Esta capitalina de 55 años se realiza un chequeo médico todos los años, solo para estar segura de que su salud está en óptimas condiciones.
Sin embargo, esa ruta de búsqueda tiene un costo que no todos los capitalinos pueden pagar.
A pesar de que hay 14 hospitales en la ciudad, solo dos de ellos son públicos y aunque un hemograma completo, acompañado de una prueba de heces y orina son gratuitos en estos centros, muchos tienen que esperar su turno para acceder a ellos.
Esta triste realidad denota la fragilidad del sector salud en una ciudad de 1 millón 500 mil habitantes, la mayoría de clase media y baja; estos últimos difícilmente tienen acceso a este chequeo médico.
Para hacerse un examen físico general, lo primero es un estudio químico que se realiza por medio de exámenes de laboratorio donde se analiza la sangre, heces fecales, orina, triglicéridos y colesterol, entre otros aspectos.
“Las personas deben tomar conciencia de la importancia de realizarse un buen chequeo médico, ya que con una detección temprana de cualquier patología se previenen muchas complicaciones a futuro”, explicó Ramón Arita, director de la Región Metropolitana de Salud.
Estadísticas manejadas por la Región Metropolitana reflejan que las mujeres, más que los hombres, eligen practicarse chequeos médicos anuales.
“Tengo 55 años y hasta la fecha padezco nada más de dolor de huesos, desde los 40 años comencé a hacerme un chequeo anual y me ha traído buenos resultados”, dijo María Ramos.
Pero ella forma parte de un sector de capitalinos que sí cuentan con los recursos para optar a este tipo de prevención.
Y es que solo un examen químico cuesta entre 3 mil y cinco mil lempiras en un laboratorio privado.
Pero no solo en los hospitales públicos como el hospital Escuela y Materno-Infantil y el San Felipe se hacen exámenes químicos gratuitos. En los 63 centros de salud, los capitalinos también tienen acceso a estas pruebas de laboratorio. A parte de los costos, lo más difícil es crear una cultura en el capitalino para que se preocupe por cuidar su salud.
Según los expertos, el tiempo prudencial para que una persona comience a hacerse un chequeo médico anual preventivo es a los 35 años de edad.
“La falta de interés o el mismo miedo los convierte en potenciales víctimas de una enfermedad. Rara vez la gente tiene interés en practicarse un chequeo de rutina cada año, como se establece en otros países donde es una regla general para cualquier ciudadano”, detalló Ericka Molina, doctora del hospital San Jorge.
Prevención
Para Raúl Castro, practicarse un chequeo médico es casi imposible por los altos costos de los hospitales privados y en los públicos debe hacer largas filas de espera para obtener un cupo de laboratorio, donde le dan cita hasta dentro de tres meses.
“Creo que las autoridades de salud deberían informar más a la población sobre cómo uno puede realizarse estos chequeos sin tantos trámites en los hospitales públicos, y los privados que ofrezcan más facilidades para poder comenzar un chequeo”, solicitó.
Un chequeo médico general puede aumentar en 75 por ciento la probabilidad de atender a tiempo una enfermedad de riesgo y brindarle a la persona el tratamiento correspondiente; sin embargo, es urgente crear más espacios de atención para los más pobres, esos que apenas tienen acceso a un centro de salud y deben esperar meses por un examen.
