Honduras
.El hogar de ancianos María Eugenia es el techo que cobija a don Jorge Espinal desde hace 6 años.
Sus hijos lo dejaron ahí porque no podían cuidarlo. Pero, a sus 70 años, que cumplió un día antes de la celebración del 67 aniversario del hogar, don Jorge asegura que es feliz. “Me cuidan, me dan mi comida a tiempo, no me puedo quejar, tengo todo lo que necesito, sobre todo amor”.
Originario de Santa Bárbara, este adulto mayor de ojos azules y cabello cano convive con 37 ancianos en el hogar que, junto a la Asociación Cruz Blanca Hondureña, cumplió el fin de semana 67 años, protegiendo a las personas de la tercera edad en la capital.
Nuevo espacio
Las actividades de aniversario fueron diversas. Pero la más emotiva fue quizá la bendición de las obras de remodelación que se le hicieron al hogar y que permitirá que los internos residan en un sitio más confortable.
“Se cambiaron los techos, hemos puesto cerámica a las habitaciones, los baños, se mejoró la cocina y se amplió la enfermería para ubicar un espacio de cuidados intensivos”, explicó Rosalinda Leiva de Rivera, tesorera de la institución. En las obras se invirtió un aproximado de 500 mil lempiras y estas duraron unos cinco meses.
en el hogar 38 adultos mayores son atendidos; la institución sobrevive gracias a las gestiones de la Cruz Blanca, conformada por un grupo de damas voluntarias.
“Tengo 22 años de ayudar, soy tesorera desde hace 10 años, yo tengo mi empresa, pero hago tiempo para ayudar a los ancianos porque se lo merecen, el gobierno no los ayuda”.
Los adultos mayores reciben alimentación, cuidado de la ropa, salud y participan en actividades espirituales en una capilla que funciona en el centro. Para su cuidado se cuenta con dos enfermeras y un médico que llega tres veces por semana. Además de tener seguridad privada.
“Los ancianos están distribuidos en dos áreas, una destinada para las mujeres y otra para los varones, con sus respectivas áreas de descanso y recreación”, detalló Leiva de Rivera.
Los requisitos para aceptar a una persona en el centro son que pueda valerse por sí sola, presentar análisis clínicos, que no padezca enfermedades mentales y que esté consciente de que va a ingresar al hogar.
Los internos reciben visitas de sus familiares todos los días de 9:00 a 11:00 AM y de 1:30 a 3:30 PM.
Las necesidades
Aunque las nuevas instalaciones lucen más confortables, se necesita más apoyo para equipar la sala de cuidados intensivos, que permitirá darle una atención integral a los adultos mayores que enfrentan problemas de salud.
Urgen tanques de oxígeno y otros instrumentos cuyo costo no puede costear la Cruz Blanca.
Además de áreas para que los internos puedan guardar su ropa. Y una zona de lavandería. “Nos falta mejorar muchas cosas, pero Dios nos va a ayudar y lo más importante es que los adultos mayores reciben aquí muchos cuidados y amor”, dijo Gloria Sánchez Ramírez, presidenta de la Cruz Blanca y del hogar de ancianos María Eugenia.
Historia de solidaridad
El hogar fue fundado el 4 de octubre de 1941 y desde esa fecha realiza una loable labor de solidaridad y amor a seres humanos que se encuentran en la senectud y que han sido abandonados por razones comprensibles y justificadas.
Para apoyar económicamente al hogar nació la Asociación Cruz Blanca Hondureña, una organización femenina cuyo objetivo principal es proporcionar bienestar físico, psicológico y espiritual a los adultos mayores.
