México
.Cuando el Azteca aprieta, los rivales se hacen pequeños. Pero eso hoy debe ser historia. Con una H fortificada con vitamina triple R (Reinaldo Rueda Rivera), más las dosis de entusiasmo, técnica, fuerza y velocidad, Honduras puede salir cantando por vez primera del estadio más temido de la Confederación.
La escuadra nacional ya está en México. Llegó ayer por la noche al aeropuerto Benito Juárez cargado de ilusiones que desde esta mañana, si no es que mucho antes, saben a gloria, huelen a triunfalismo, transpiran a un nacionalismo inusitado, y hace esperar el decreto de un nuevo mandamiento, tan esperado, tan anhelado, tan soñado... tan nuestro.
De un recuerdo a otro
La última vez que jugamos ante México fue en 2007 para la Copa Oro, en la que Carlo Costly se ganó el cielo con dos pecados.
El país entero suele estar dividido, pero cuando esos 11 se ponen la cinco estrellas, el sentimiento nos une a todos. Pero el recuerdo no es grato cuando se rememora el último encuentro eliminatorio en el Azteca. El Temoc y Palencia nos humillaron.
Con el Vasco Aguirre como jefe de una pandilla verde, que nos recetó un tremendo 0-3. La eliminación para Corea y Japón 2002.
Y hay miedo... “ya hemos hablado con el profesor de cada detalle que se puede dar a la hora del juego, lo que nos queda es ser un equipo compacto, sobre todo en defensa y a la hora de atacar, no debemos dar muchos espacios y además son ellos los obligados en ir a buscar el partido”, tiró antes de llegar al DF Mario Iván Guerrero, uno de los sobrevivientes de esa batalla donde el Primitivo y su equipo fue sometido y civilizado.
“En mi mente ni siquiera está el empate, si queremos ser protagonistas debemos ganar, es nuestro momento y debemos aprovecharlo, para muchos serán los últimos juegos con nuestra Selección”, dijo muy seguro, con el orgullo saliendo a flote.
Pero antes aparece Maynor Figueroa reclamando fortuna, aunque con la mente clara que esto es de hacer y no de merecer, no sin antes conocer al más “mexicano” del equipo hondureño.
Ese es Carlo Costly, ese chiquillo que se formó con ellos y que hoy quiere tatuarse en la historia. “Para mí este no será un simple partido, se juegan más que tres puntos”, dijo. Y es acá donde se viene la estrategia por bandera, donde Rueda montará su fuerte.
El pavor que mete la H al Tri se pasa por un solo conducto, un solo elemento. Por si no querés reconocerlo, sabé que Suazo es respetado por los defensas, hinchas y hasta por el Káyser de Michoacán.
Es por eso que México enteramente se para, piensa, lucha, se aferra y sabe que esta noche... juega con un equipo que va dar la pelea.
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